logociudad

rss powered by Wordpress get firefox

Archivo para la Categoría 'El Mundo'

el_Vania
jul 08

ARIADNA.

8 comentarios - Deja un Comentario

_
Uno no acierta a describir las sensaciones, los pensamientos,
las esperanzas y temores que se le plantean al conocer
la pequeña forma de vida oculta tras una redonda barriguita…
sólo accesible con ultrasonidos y pantallas.

Uno siente felicidad, responsabilidad,
unas ganas infinitas de darlo todo.
Amor incondicional por alguien que todavía no conoces,
pero que sabes que va a llegar a la hora señalada.

Una nueva presencia que colma sueños,
rellena huecos y es fruto de amor.

Aquí tenéis a Ariadna. Está por nacer. Pero ya es ella.
Y la quiero.

A los lectores de siempre:

Lamento la ausencia en vuestros sitios. Lamento la dejadez en este blog.
Lo cierto es que estos meses han sido difíciles. Hemos perdido a mi suegro, tras una larga enfermedad.
No hemos tenido tiempo para nada… ni siquiera para disfrutar de la magia de este momento.
Pronto nos pondremos al día, ¿si?

Salud/OS!!

Escuchando:
The Song We Were Singing – (Paul McCartney).

eco

_
Ahí está, un pequeño trocito de vida, de género todavía indefinido, no más grande que una moneda… minúsculo en tamaño pero enorme en significado.
El milagro de la vida, joder, de eso me reía yo tantas veces y es verdad.
El milagro fotografiado. Pase a recogerlo en unos meses…
Hemos salido con una cara de felicidad, unas risas de complicidad, es algo que como ya dije antes, no es sencillo de explicar… aunque compartiéndolo se hace más sencillo y más alegre, si cabe…

Escuchando:
Motorcycle Emptyness – (Manic Street Preachers)

el_Vania
mar 17

Sol… otra vez.

11 comentarios - Deja un Comentario

Sol otra vez.

_
Sol otra vez,
en los días que se escapan como aquellos caballos que corren salvajes por la colina,
como la órbita que describe alguna sonda exploradora en algún planeta conocido del cual no se sabe nada,
esperando las buenas noticias que hagan asimilar mejor los rayos del sol, otra vez.

Mezcolanza de sensaciones en el invierno que se va,
río que baja lleno tras deshielos de emociones y sentimientos encontrados que se quedan guardados en la sección de objetos perdidos,
contradicción que se retroalimenta con los devaneos de la mente que son potenciados con sueños, con cerveza, con cigarrillos con marihuana,
haciendo tan agradable la sensación de sentir el sol, otra vez.

Sol, otra vez,
ciclo vital repetitivo, la estación de la alergia en estado lisérgico, ritual de lo habitual que se hace tan necesario…
Mientras miramos al cielo, contemplando Venus en la noche, sintiendo el sol, otra vez.
Extrañas lunas gigantes y naranjas reflejadas en aguas rápidas pero tranquilas… reflejo de luz en la sima de un pozo bajo las arcadas de un puente de piedra casi milenario…

De ritos y leyendas, de sentimientos  a flor de piel tapados por prendas que actúan como mantas élficas de invisibilidad.
Sol otra vez. Algo cambia, a pesar de los años.

Sol, otra vez… por fin.

Escuchando:
Here Comes the Sun – (The Beatles)

_

Finalmente estaba pasando.
Se llevaba un tiempo anunciando una desaceleración en la rotación de la Tierra.
Los días y las noches eran más largos, la actividad de la vida estaba totalmente desajustada; Epidemias, enfermedades extrañas, comportamientos bizarros.
Lucha por la supervivencia, luchas para dar muerte.
El ser humano siempre contradictorio, capaz de los dos extremos más opuestos en cuanto a comportamiento.
Estériles saqueos, quema de edificios, robos, doradas cópulas en mitad de las calles llenas de suciedad, gente corriendo sorteando cadáveres abandonados.
Familias divididas por culpa de inútiles huidas hacia adelante, musgo brotando por todas las partes, niños perdidos, animales embrutecidos y aterrorizados.

Finalmente estaba pasando. La tierra se había parado.
Un gran estruendo en el cielo, una gran grieta en la atmósfera.
Un efecto óptico sin igual a causa del cese de la rotación, dos soles brillaban en lo alto, próximos, pero cada uno con colores distintos, el sol del amanecer y el sol del ocaso, bajo un manto de nubes verdes color moho.

Y nosotros ajenos a todo, como inmunes al caos total, haciendo lo de siempre, disfrutando de las pequeñas cosas.
Haciendo nuestra la frase “feliz fin del Mundo”.
Aquello era para vivirlo, aunque después ya no se pudiese contar. Era una sensación extraña… nunca uno se imagina como iba a ser eso que decían que iba a ocurrir, según pronóstico.

Escuchando:
The Prophet’s Song – (Queen)


_

¿Os habéis preguntado alguna vez qué pasaría si un triste meteorito de tan solo 500 kilómetros de diámetro impactara contra nuestro querido planeta?
Pues podéis haceros a la idea tan solo pulsando “play” en este vídeo de YouTube.
La gente de Discovery Channel está preparando un documental llamado “Planeta Milagroso”, en el que se estudia esta hipótesis y se simulan sus consecuencias, de llegar a producirse.
Como podéis imaginar, aquí muere hasta el apuntador…
Imagino que viendo vídeos como este, lo cierto es que no vale la pena vivir enfadado… Y uno ha de sentirse afortunado de que otro día comience y llegue a su fin.
Feliz fin del mundo!!

Salud/OS!

Escuchando:
The End of the World as We Know It – (R.E.M.)

el_Vania
jul 12

Hipócrita.

16 comentarios - Deja un Comentario

Hipócrita
_

Muchos años pasaron
hasta que tus ojos vieron el vaso lleno.
Lleno de mentiras,
de difamación y menosprecios…
Y de tu propia destrucción.

Harto de perdonar en vano
y darte oportunidades estériles.

Ojalá siga siendo mediocre para tí,
en tu mundo de notas…
mientras para “simples mortales”,
sea alguien de verdad…

Alguien en quien confiar.

Escuchando:
Ordinary World – (Duran Duran)

Anochecer en Marte...

_
Bajo un ambiente tóxico,
en completa soledad,
a millones de kilómetros de casa,
en mi imaginación…

Apuro mi cerveza,
expulso el humo de mi cigarro,
mientras pienso en lo que dejé atrás,
en mi planeta natal.

El periplo errático,
parajes inertes,
en los que sigo buscando
algún resto de vida.

Tuve que marcharme
del mundo mundanal,
para aislarme en Marte
y poder así pensar.

Observo bajo el cielo rojo
el ocaso de un sol más distante,
llega la noche a Marte
y se hace el silencio.

Escuchando:
Marte – (Sistema Pecera)

Marte siempre ha sido uno de mis temas fetiche. Como todo lo que tiene que ver con el cosmos en sí.

Esta fotografía, tomada desde el suelo marciano por la sonda “Opportunity” me parece bella y aterradora, fascinante y escalofriante.

¿Llegaremos allí algún día? Casi da pena pensar que sí… clickear la foto para verla en grande e imaginaros el silencio y la calma total que transmite.
Es como estar allí.
Marte es el título de una de mis composiciones con el grupo de rock sinfónico instrumental “Sistema Pecera”. Puede que algún día lo cuelgue, para que lo escuchéis. Lo cierto es que la foto le pega a la música que escribí hace ya más de 12 años.
Salud/OS!

La chispa adecuada

_
Parafraseando el título de esa gran canción de Héroes del Silencio,
debo afirmar, a modo de mea culpa,
lo difícil que me resulta en ocasiones
iniciar algún poema o reflexión.

Motivos no me faltan,
pero siempre echo de menos
el desencadenante que permita la mezcla perfecta
entre combustibles y comburentes.

Por lo general suelo pasar por vuestros rincones,
y asimilando de forma personal
todo aquello que plasmáis,
doy lo mejor de mi mismo en todas mis respuestas.

El caso es que la hoja en blanco,
aliada en ocasiones a la hora de conseguir grandes logros,
delirio creativo, virginidad de estrofas,
pensamientos y poemas…

…está volviéndose en mi contra por no conseguir esa chispa adecuada.

Tal vez necesite arrancar todos los cables
y hacerle un cambio de bujías a mi pobre inspiración.

Escuchando:
Just Keep Passing the Open Windows – (Queen)

el_Vania
abr 08

¿Leyenda urbana?

18 comentarios - Deja un Comentario


_

Esta historia la tengo tan oída… siempre se comenta en el entorno familiar. Yo no sé si será cierta o no, pero me parece fascinante hasta tal punto, que creo que es de recibo compartirla.

Todo sucedió al final de las vacaciones de verano. Daba lo mismo saber si era cuando agonizaba agosto o bien cuando septiembre daba sus primeros pasos.
Lo cierto es que se repetía el ritual de lo habitual: La vuelta a la rutina, al barrio, a los trabajos, escuelas, a lo cotidiano.
Pero algo inesperado ocurrió esa mañana cuando, nuestro protagonista, aparcó su vehículo familiar cargado hasta los topes.
En el interior del monovolumen estaban su preciosa mujer, sus hijos, sus dos perritos, las maletas, bolsas, juguetes, regalos y neveras de plástico… lo normal tras un mes en la playa.
El caso es que al ir a abrir el portal, se encontró con la escena de una mudanza.
Lo curioso era que todos los muebles, objetos de decoración, el estéreo, la televisión, en fin, hasta las plantas de interior… eran exactamente iguales a los bienes que él poseía. Tan solo tardó tres golpes de vista en darse cuenta del percal.
Al principio, en la primera coincidencia, le provocó una sonrisa.

- Mira, este que llega tiene la misma lavadora que nosotros… – pensó para si mismo.

La siguiente similitud le sorprendió.

- ¡Caray! Si hasta tienen la cuna del bebé idéntica a la de nuestra pequeña… – volvió a decirse asombrado.

El tercer parecido le provocó miedo y odio a partes iguales.

- Esa réplica del Guernica de Picasso es idéntica a la mía. ¡Como no reconocerla, si la pinté yo!. ¡Me cago en la leche puta! ¡Nos están robando!. -

Algo se puso en marcha en la mente de nuestro héroe. Los nervios y el temor que había experimentado al principio se transformaron en calculadora serenidad. Retrocedió, salió del portal y le dijo a su mujer que tomase ella el vehículo y se dirigiese a casa de sus padres con los niños.
No había tiempo para explicaciones. Su mujer pudo comprender la gravedad del asunto sin tener que hacer preguntas que no venían al caso.
Dicho y hecho, respiró aliviado al ver el vehículo alejarse por la cuesta hacia abajo, para dar la curva en la plaza y perderlo de vista.
Ahora podía actuar.
Volvió al portal, donde esperaban todas sus pertenencias, y subió en el ascensor hasta el penúltimo piso del rascacielos de viviendas en el que residían. Al llegar a su planta, vio la puerta de su domicilio abierta de par en par.
La escena era dantesca, no había casi nada. Entró en silencio, pero luego recapacitó y se hizo pasar por el vecino fisgón y simpático a partes iguales.
Allí dentro estaba el amigo de lo ajeno, preparando más cosas para bajar.
Y con una naturalidad digna de un puto Óscar de la Academia, pasó a interpretar el papel de su vida.

- ¡Buenos días, vecino! ¡Vengo a presentarme, veo que están de mudanza! -

Aquel desparpajo descolocó en principio al puto chorizo, pero supo recomponerse en seguida…

- Pues sí, ya ve. Esto es un lío, pero bueno, luego nos reiremos de todo este follón. Creo que hemos venido a un buen barrio. -

- Y que lo diga, amigo. Cuando quiera, podemos tomar unas cervezas y si hace falta que le echemos una mano, no tiene más que llamar a mi puerta. -

- ¿Y donde vive usted, caballero? -

- En este piso, puto cabrón. -

Aquello detonó más kilotones de golpes que las bombas de Hiroshima y Nagasaki juntas.
La pelea fue breve pero intensa. Al final nuestro amigo logró reducir a su contrario gracias a un certero golpe en la sien con un taburete de la cocina que estaba donde no tenía que estar.

- Joder – pensó para si mismo – Al final, tantas películas de Charles Bronson, han merecido la pena. -

Lo siguiente que hizo fue entrar en la despensa – trastero de la casa, en la que había cuerda de sus anteriores aventuras en la montaña, que utilizó para dejar atado y bien atado a aquel indeseable. Fue a la cocina, abrió una cerveza y encendió un cigarro. Y se sentó en el taburete de la cocina, otrora arma contundente, a esperar a que se despertase el ladrón.
Aquello no demoró más de media hora.
Cuando despertó, el ladrón maldijo el día en el que nació. Y váis a ver porqué:

- De modo que… - Hizo una pausa para dar otra calada a otro cigarro - ya estás despierto… ¿Has dormido bien? -

- Mira, esto es un error. Creo que podemos solucionarlo. De verdad, si tú quieres, aquí no ha pasado nada… -

- Creo que no estás en posición de negociar. Pero no te preocupes. Ahora mismo llamo a la policía, ellos sabrán que hacer contigo. -

- ¡¡JAJAJA!! – espetó desafiante el delincuente – Llámalos. Antes de que tú termines de subir tus cosas, yo ya estaré en la calle. -

Con una frialdad digna del mejor Nicholson, nuestro héroe no se inmutó. Apuró su cigarro y le preguntó:

- ¿Tú crees? Yo no estaría tan seguro de eso. Déjame que te recuerde que no estás en posición de negociar. Y en seguida, vas a poder comprobarlo. Te lo garantizo. -

Tomó el teléfono y marcó lentamente los dígitos del 091. Fueron tan solo un par de tonos de espera hasta que contestaron su llamada.

- Policía, ¿dígame? -

- Buenos días. Quisiera denunciar un robo en mi domicilio. Acabo de regresar de vacaciones con mi familia y he sorprendido al ladrón en el interior de mi casa. -

- ¿Ha logrado reducirlo? -

- Sí. Pude atarlo con una cuerda y está en el salón, déjeme un segundo, voy a comprobarlo. -

Dejó que pasasen unos segundos.

- ¡¡Por favor!! ¡¡Vengan rápido!! ¡¡Se ha soltado!! ¡¡Deprisa!! ¡¡Se va a tirar por la ventana!! ¡¡Ha saltado!! ¡¡Dios mío, que horror!! -

Colgó el teléfono y vio la cara de terror de su inesperado visitante. Se acercó a él, inmovilizado por la cuerda que todavía le retenía y le dijo suavemente al oido:

- Vete a tomar por el culo, cabrón. Tu vida acaba aquí. Dulces sueños. -

Acto seguido le soltó otro viaje en la cabeza con el taburete de madera, esta vez con más fuerza que el anterior.
Desató con cuidado el cuerpo inconsciente y lo arrojó por la ventana.
Quedó de espaldas a ella hasta que unos segundos después se escuchó un sonido hueco y sordo, el fatal impacto tras casi dos decenas de pisos en caída libre.

Ese sonido fue el que marcaba el comienzo de la carrera frenética por subir sus pertenencias a su casa, hasta que se personó, tarde, como siempre, la policía.

El caso quedó sobreseído. El ladrón se suicidó antes de darse preso, estaba claro.
Y así quedó todo.
Aquella noche regresó la familia y todo fue como siempre, como si nada.

Hay cosas que son sagradas, y la casa de uno, es lo que más.

Escuchando:
Fields of Joy (Reprise) – Lenny Kravitz

iPod nano 3GHay algo con lo que no puedo: la mala educación. Lamentablemente es algo que va apareciendo cada vez mas y a veces es incontrolable. Esta noche estaba volviendo a casa en el autobús, cuando un pendejo que ha subido ha iniciado el reproductor de música de su teléfono móvil para regalarnos a todos los pasajeros un abominable reggaeton. Siempre he pecado de ser muy poco tolerante con la música que no me gusta (si no queréis oír palabras amables saliendo de mi boca, entonces no tenéis mas que ponerme al canto del loco, delincuentes, gandules, melendi…)

Pero lo de hoy ya ha sido para (hablando claro y mal) cagarse. Los pasajeros atónitos nos mirábamos con cara de no estar creyendo lo sucedido, pero ninguno hacíamos nada para evitar que aquél energúmeno nos amargase con sus desagradables y monótonos sonidos. Cuando por fín me he decidido a cesar el incesante y agonizante patum patum, patum patum, le ha entrado una llamada y se ha puesto ha hablar, y la siguiente parada era la mía.

¿Tanto le costaba ponerse unos auriculares? Es una buena forma de escuchar la música que te gusta sin dar por el culo a los que tranquilamente estábamos viajando del punto A al punto B; además la batería del iPod estaba muerta…con lo que no podía combatirlo con nada. ¿De verdad no se daba cuenta de que estaba molestando a todo el autobús? ¿Cómo puede haber gente así en el mundo? Las personas han de ser libres para hacer lo que les plazca…siempre y cuando no molesten a los demás, ¿no?

iPod cargándose ;)

  • Suscripción:

  • Frase del día…

  • NEO 99/08

  • Los otros blogs:









  • Por días:

    septiembre 2010
    L M X J V S D
    « jul    
     12345
    6789101112
    13141516171819
    20212223242526
    27282930  
  • Twits !!

  • Escuchando…

  • Spam bloqueado